
A menudo vemos parejas que dicen amarse mucho, en una guerra constante donde las disculpas y un lo siento tardan en fluir luego de una pelea, no se apoyan en todo y surgen los conflictos más serios, uno de los dos explota y grita “YA NO MAS” y es cuando los peores sentimientos se apoderan de ambos.
En una relación de pareja debe existir la confianza y el respeto mutuo, sino es el caso no son una pareja y solo tienen la idea de serlo.
Muchos pelean porque en el trabajo uno de los dos llama y al otro, no contesta porque está muy ocupado, pero cuando se da el mismo escenario al revés quien llamaba antes dice: “estoy ocupado te hablo luego”, y ya con eso cree que cumplió, mientras juzga a la pareja cuando no puede responder.
Se supone que si la primera persona puede entender a la segunda, esta última debe comprender que ambos tienen el mismo compromiso en sus empleos y en la relación. No debe imaginar engaños y locuras, pensar que si no le responden es porque no es importante o porque su pareja está en otra cosa menos en trabajo.
Las relaciones fuertes no se fortalecieron por sí solas, son el fruto de la capacidad que tuvieron para enfrentar las adversidades y la manera de responder a ellas a través del tiempo.
Las relaciones que valen la pena no son fáciles. Una relación sana se basa en la confianza y el respeto, no sirve si no se respetan, sino se entienden, sino acuerdan que las responsabilidades del trabajo en la relación deben ser como hermanas.
Sin confianza no hay amor que dure y sin respeto no hay confianza, menos amor. Aprende a tratar a tu pareja con respeto, y confíen mutuamente el uno en el otro, ya que el amor es la mayor fuerza para unirlos y no sobrevive sin confianza y respeto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario