
Estos días me ha tocado ver de cerca cómo se han involucrado algunos padres en la educación de sus hijos desde casa, por la situación que vivimos actualmente.
En televisión en el día de hoy me gustó mucho escuchar a una joven madre en una entrevista con un sacerdote, en donde intercambiaban preguntas y respuestas, y la joven narraba como en su casa su esposo le ayudaba con las clases al niño de ambos, mientras ella trabaja de modo virtual en uno de sus proyectos.
Es muy bueno saber que muchas familias velan por la educación y valores de sus niños y a la vez gratificante; ya que algo que decia la joven era que se preparaba el lugar específico para que el niño estudiara y que aunque era de modo virtual velaban por que el pequeño de 10 años tuviera a mano lápiz y papel, ya que no iban a permitir que por que fuese virtual, el no pusiera en práctica su escritura.
Sin embargo, así como hay casos que producen orgullo hay otros que nos causan indignación; como cuando vemos padres que a pesar de lo que vivimos a la fecha, no ponen atención a lo que sus hijos hacen y estos chicos se la pasan el día entero jugando y perdiendo el tiempo.

Me ha tocado de cerca ver esto, como pasan días en los que algunos adolescentes por no tener padres de carácter firme, que los orienten y si fuese necesario reprendan, no entran a tomar las clases virtuales y los padres simplemente, no hacen nada.
Me incomoda esta actitud; tengo parientes con los que vivo estos acontecimientos y me hacen sentir cuando los encaro como si fuera yo la madre de sus hijos, por ser yo quien se siente afectada sin ser la tutora de esos adolescentes.
La sociedad la componemos todos. ¿Qué clase de país queremos? ¿Qué futuro es el que buscamos para nuestros hijos? ¿Cuál debería ser mi aptitud ante esto? Creo que esto es algo en lo que todos debemos reflexionar.


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