Este escrito, lo escribí y publique en diciembre en el diario Siempre Por La Verdad.

15 de diciembre, ya casi termina el año, un año en el que nuestras vidas han dado un giro de 180 grados. Cambios en lo laboral para la mayoría, cambios en los hábitos de higiene, salud y cuidado personal que nos ha obligado a mantener distanciamiento con los demás y un sin número de situaciones a nivel personal que este año nos dejará arraigados para recordar.

Pérdidas humanas que jamás olvidaremos, el mal sabor de boca que nos deja el haber estado lejos de quienes nos importan en momentos de duelo. La intranquilidad aguda que nos recorre, y la sensación extraña e incertidumbre de si llegará la cura de nuestros males, al menos del peor de ellos el año que viene.
Estos tiempos no han sido los mejores pero algo bueno quedará al final del camino; y es que muchos se han visto obligados a sacudirse, a perder el miedo y emprender grandes cosas, a ver la vida de modo diferente, a vivir más despacio pero con sin perder el tiempo y analizando bien cada paso que dan.

El mundo se ha estremecido, con tanto malestar y a la vez viendo muchos seres humanos valientes, que no se rinden en medio de la adversidad que nos ha atropellado. He aprendido a sobrevivir y a dar un paso adelante, a vencer algunos temores y emprender nuevos caminos, que me hagan vencedora de mis miedos.
Este fue el año, este es el año, este será el año del emprendimiento y las superaciones de muchas trampas y obstáculos que aparecieron en el camino; termina el año, yo he superado algunas pruebas, ¿y tú cuáles has superado?
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