Besos ardientes
recorren mi cuerpo, caricias borrachas al amanecer, aliento a ginebra y olor en
la piel, a tragos nocturnos mezclados con miel.
Me alejo y
tropiezo, me agarra el brazo, me sigue en silencio susurrando a mi oído, quiere
besarme pero no me dejo y aun queriendo vuelvo y lo alejo.
No sé a dónde voy, el sigue de tras, será porque
busca de mi algo más.
Miro el
reloj pasan de las dos, la luna está llena nos besa a los dos. Sus brazos fuertes rodean mi cadera, no sé si
me sigue o al cabo lo sigo, vamos a un ritmo lento y pasivo.
No hay
luces cerca más que la de luna, cuerpos excitados buscando aventura. Una noche larga y sin estrellas almas abrazadas y compenetradas.
Cansada de
huir y de desear me rindo a sus deseos y a los míos al final.

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